
¿Alguna vez has sentido que el estrés es la forma que tiene la vida de jugarte una broma interminable?
En un momento estás manejando las cosas como un profesional y al siguiente te encuentras abrumado por un asunto de correo electrónico que comienza con "¿Puedes echarle un vistazo a esto?"
El estrés no desaparece, sólo cambia de apariencia.
Hace 7 años, me estresaba pensar cómo empezar a invertir en bienes raíces.
Hace tres años, se trataba de hacer crecer mi negocio mientras hacía malabarismos con una montaña de responsabilidades.
¿Y ahora? Se trata de crear las palabras adecuadas para conectar con miles de personas, con la esperanza de que eso marque una diferencia en sus vidas.
La verdad es que una vida sin estrés es un mito.
Pero aquí está la buena noticia: el estrés no es tu enemigo. Es tu campo de entrenamiento. Domina el estrés y podrás enfrentar cualquier cosa.
Aquí hay seis técnicas que te ayudarán a convertir el estrés en tu arma secreta:
Cuando tienes prisa, todo parece urgente y es entonces cuando se cometen errores.
Escuche el ejemplo de Carl Lewis, el medallista de oro olímpico que corrió más rápido con un esfuerzo del 85%.
¿El truco contraintuitivo? Disminuir la velocidad para acelerar.
Aquí te explicamos cómo:
Rompa el ciclo: cuando se sienta apresurado, haga una pausa para respirar profundamente una o dos veces.
Establezca ritmos intencionales: comience con pequeños logros: concéntrese en terminar una tarea a la vez en lugar de realizar varias tareas a la vez hasta el olvido.
Ancla con frases de enfoque: repite mantras como “lo lento es suave, lo suave es rápido” cuando te des cuenta de que estás entrando en pánico.
El mundo no se acabará si te tomas un momento para reagruparte.
El estrés secuestra tu sistema nervioso, pero tu respiración puede recuperar el control.
A continuación se presentan dos técnicas que los neurocientíficos recomiendan:
Suspiro fisiológico: dos inhalaciones rápidas por la nariz seguidas de una exhalación prolongada por la boca. Hazlo tres veces para calmar los nervios en menos de un minuto.
Método 4-7-8: Inhale durante 4 segundos, retenga la respiración durante 7 segundos y exhale durante 8 segundos. Esta técnica puede incluso mejorar el sueño si se realiza antes de acostarse.
No se trata de tácticas “místicas”, sino que funcionan porque alteran el sistema nervioso parasimpático, que es el encargado de calmar el cuerpo.
Consejo profesional: combina esto con una actividad que ya hagas a diario (como cepillarte los dientes o estar sentado en el tráfico) para que se convierta en algo natural.
Tu cerebro no es una unidad de almacenamiento para cada preocupación, lista de tareas o pensamiento intrusivo.
Sácalo de tu cabeza y ponlo en papel.
Prueba esto:
Páginas matutinas ( por Julia Cameron ): dedica 20 minutos cada mañana a escribir el flujo de conciencia. No filtres ni organices, simplemente déjalo salir.
Lista para deshacerse del estrés: antes de acostarse, escriba todo lo que le preocupa. Luego, clasifique los elementos según su urgencia. A menudo, descubrirá que la mayoría no son tan graves como parecen.
Por qué funciona: Escribir nos ayuda a tener claridad. No podemos abordar una preocupación nebulosa, pero sí podemos resolver un problema concreto.
No lo endulcemos: nuestro cerebro es el motor y el estrés es la luz roja de advertencia.
Aquí te explicamos cómo ponerlo a punto:
Sueño: Prioriza entre 7 y 8 horas. El estrés se siente 10 veces peor cuando no duermes lo suficiente.
Hidratarse: Incluso una deshidratación leve puede aumentar los niveles de cortisol.
Muévete: el ejercicio es una forma de reducir las hormonas del estrés. Incluso una caminata de 10 minutos puede hacer maravillas.
Nutrición: Reduce el consumo de azúcar y comida chatarra procesada. Agrega alimentos ricos en magnesio, como espinacas, almendras y chocolate negro.
Desintoxicación de la pantalla: limite el uso de las redes sociales y el desplazamiento hacia la pantalla. Configure temporizadores de aplicaciones o cambie al modo de escala de grises para reducir el uso excesivo.
Consejo profesional: Trata a tu cerebro como si fuera un coche caro. Si no le pondrías combustible de mala calidad a un Ferrari, ¿por qué lo harías tú mismo?
Cuando estás hasta el cuello de estrés, cualquier pequeño problema parece el fin del mundo.
Pero aquí hay una pregunta que puede ahorrarte horas de pensar demasiado:
“¿Esto importará dentro de 5 años?”
Si la respuesta es no, no le dediques más de 5 minutos de tu energía.
Aquí hay otro:
La perspectiva no se trata sólo de reducir el estrés: se trata de recordarnos lo que realmente importa.
Tu cerebro siempre está escuchando a escondidas lo que te dices a ti mismo.
Cambia tu lenguaje y cambiarás cómo te sientes.
Pruebe estos reencuadres:
Nervioso → Emocionado: La respuesta de tu cuerpo al estrés es casi idéntica a la emoción. La próxima vez que estés “nervioso”, dite a ti mismo que estás “emocionado”.
Fracaso → Retroalimentación: No fracasaste, aprendiste. Y aprender es progreso.
Tener que → Llegar a: Pasar de la obligación a la oportunidad. (“Tengo que escribir este correo electrónico” suena diferente a “Tengo que escribir este correo electrónico”).
Consejo profesional: ten una lista de replanteamientos en tu teléfono. Úsalos cuando comiences a sentirte mal contigo mismo.
La gestión del estrés no es simplemente una situación de “romper el cristal en caso de emergencia”.
A continuación te indicamos cómo crear una rutina diaria de defensa contra el estrés:
Reinicio matutino: comienza el día con 5 minutos de respiración profunda o escribiendo un diario.
Check-In al mediodía: Tómese un descanso de 10 minutos para estirarse, caminar o simplemente sentarse tranquilamente.
Relajación vespertina: Escriba la lista de tareas del día siguiente y finalice el día con gratitud.
Piense en ello como un mantenimiento preventivo para su salud mental.
El estrés no significa que estás fracasando, significa que lo estás intentando.
Pero la cuestión es la siguiente: no tienes que atravesarlo solo.
Pide ayuda cuando la necesites.
Utilice estas técnicas para relajarse.
Y recuerda: cada desafío que enfrentas te está preparando para el siguiente .
Las olas no pararán, pero puedes aprender a surfear como un profesional.
Hasta la próxima,
Ben